Sabor Social prevé ofrecer hasta 250 raciones diarias a personas en situación de vulnerabilidad, a partir de la recuperación y transformación de excedentes alimentarios.
Además del impacto social directo, el proyecto contribuye a reducir la huella ambiental asociada al desperdicio alimentario, evitando emisiones de gases de efecto invernadero y el uso innecesario de recursos como el agua.



